LA FERTILIZACIÓN FOLIAR CON AMINOÁCIDOS

Desde el año 1960, la agricultura europea ha venido utilizando extensivamente como fuente de aminoácidos los hidrolizados proteínicos. Los aminoácidos son el componente básico de las proteínas, dado que éstas están constituidas por unidades estructurales-aminoácidos-. Existen una cantidad importante de proteínas constituidas por no más de 20 aminoácidos que son los que se encuentran en la naturaleza.

El disponer de un alto contenido de aminoácidos, permite a la planta disponer de una fuente directa para que se sinteticen las proteínas de manera eficiente y con un ahorro sustancial de energía. La penetración y distribución de los aminoácidos provenientes de hidrolizados proteínicos se han estudiado utilizando radioisótopos marcadores, habiéndose encontrado que éstos se distribuyen rápidamente dentro de la planta, inclusive llegando hasta las raíces y los frutos. Se ha demostrado que la glicina y la prolina favorecen el crecimiento de las plantas; que los aminoácidos aplicados no solo constituyen un nutriente, si no que son a su vez un factor regulador del crecimiento de las plantas tratadas, acción bioestimulante. Los hidrolizados además son transformados por las enzimas dentro de la planta, y estos a su vez favorecen la acción catalizadora de dichas enzimas, por lo que se consideran como bioestimulantes. Otro efecto importante del suministro de aminoácidos, esta dado por la prolina, que juega un papel importante en mantener el equilibrio hídrico, lo que contribuye a que los cultivos puedan soportar el stress causado por escases y excesos en la precipitación. Por otra parte, se ha encontrado que los aminoácidos tienen una acción quelatante o acomplejante de macro y micronutrientes, lo que favorece su penetración y asimilación, por lo que son ampliamente utilizados. Dentro del campo de la protección vegetal se ha comprobado que las mezclas de aminoácidos con fitoprotectores sistémicos y protectantes, mejora la penetración y distribución del o los productos acompañantes. La aplicación de nuestro productos con herbicidas y fungicidas, especialmente han demostrado mejorar la eficacia, incluso en algunos casos reducir la dosis del plaguicida. Reportes de estudios recientes demuestran que la nutrición vegetal técnicamente dirigida es capaz de reducir la sensibilidad de las plantas al ataque de las enfermedades, hoy en día se conoce que es posible generar en las plantas un tipo de anticuerpos que hacen que las infecciones no progresen, y estos generalmente están constituidos por proteínas hidrosolubles, cuya concentración se aumenta con el suministro de precursores, como son los bioestimulantes a base de aminoácidos y péptidos de cadena corta.


En los últimos años, con el desarrollo de variedades de alto rendimiento, la exigencia de estas, ha promovido el incremento en la aplicación de macro y micro nutrientes por la vía foliar. La fertilización foliar utilizando bioestimulantes, tipo hidrolizados proteínicos, ha sido muy exitosa, aun en cultivos en los cuales anteriormente la experiencia no había dado los frutos esperados, como es el caso de la caña de azúcar y el arroz. El uso de bioestimulantes por la vía foliar se refiere a la aplicación de sustancias para activar o retardar procesos fisiológicas específicos principalmente en el crecimiento (raíz, ápices foliares, yemas) o para contrarrestar demandas energéticas o activación puntual de procesos en el desarrollo y sostenimiento de estructuras, además pueden en ocasiones incentivar la absorción de nutrientes, por otro lado se ha buscado incentivar procesos de defensa natural contra patógenos acomplejando sustancias el fosfonato (fosfito de potasio) con aminoácidos.

Dado que la superficie foliar de las plantas varía de unas plantas a otras, así como su disponibilidad para favorecer o bloquear la absorción foliar, los hidrolizados proteínicos en cuyo proceso de fabricación se aplica una hidrólisis controlada, no solo van a contener cadenas peptídicas menores de 1000 Daltons, que es el límite para que se dé una penetración efectiva, sino que también contienen una porción con cadenas más largas que cumplen la función de adherirse a la cutícula de la planta tratada, de manera que exista un mayor contacto entre el hidrolizado, reducción de la tensión superficial, para que los nutrientes acomplejados penetran efectivamente, así como de los fitoprotectores (fungicidas-bactericidas, herbicidas e insecticidas) con que se mezclan. Los aminoácidos provenientes de una hidrólisis controlada pueden ser absorbidos tanto en el haz como en el envés de las hojas, así como los complejos entre estos y iones de hierro, calcio, magnesio, zinc, boro, manganeso, molibdeno, cobre o moléculas como la urea, el nitrato de potasio, fosfito de potasio, etc. ; mientras que los quelatos o acomplejados con moléculas acomplejantes de alto peso molecular, solamente son absorbidos por el envés de la hoja, en donde se encuentran los estomas. Esto característica de los productos a base de aminoácidos y péptidos los hace más efectivos que los de los productos quelatados.



Los aminoácidos esenciales entran a la planta por difusión y se comportan como aniones (+) lo que genera un efecto de transportador de cationes como el cobre, potasio, magnesio y hierro. Hay que considerar que la solución a aplicar debe tener carácter ácido, pH 5.5, para evitar la activación de los mecanismos de equilibrio iónico que causan gastos de energía y menor eficacia del tratamiento. Las soluciones para aplicación foliar se deben manejar dentro de un rango ácido para para aniones y ligeramente ácido para cationes, esto se consigue con ácidos débiles como los citratos, no utilizar ácidos fuertes tipo ácido fosfórico o nítrico que disminuyan la solución final a pH menores a 4,0 porque pueden quemar las hojas por solubilidad de elementos tóxicos e hidrólisis ácida de los componentes de la mezcla. En todos los casos, la aplicación foliar debe contemplar que no se utilicen aguas duras y alcalinas (pH mayor de 8) pues estas precipitan las sales. En los casos mencionados siempre se deben utilizar correctores de pH y dureza.

EL PORQUE DEL USO DE LOS AMINOÁCIDOS Y PEPTIDOS DE SICIT S.p.A. EN LA AGRICULTURA

Al ser SICIT S.p.A. un fabricante de hidrolizados proteínicos de origen animal, esto nos permite ofrecer productos con alta concentración de aminoácidos y péptidos , un ejemplo es nuestro PROTIFERT LMW que contiene un 63.5% p/v de aminoácidos y péptidos. La eficacia de un hidrolizado proteínico depende del proceso de hidrólisis que se aplique en su fabricación, si éste no garantiza un tamaño de cadenas que este dentro del rango en que la planta puede absorber, el producto tendrá una eficacia reducida o inclusive nula. Los hidrolizados proteínicos de cadenas moleculares menores de 1000 Daltons, son fácilmente absorbidos por las plantas y cumplen una acción bioestimulante dentro de los tejidos. Esta acción favorece la producción de proteínas, ácidos orgánicos, enzimas, almidones y azúcares. Los hidrolizados de SICIT son producidos mediante procesos de hidrólisis controlada que garantiza, no solo el contenido de activo, si no la calidad del mismo.

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